Ya era conocido que individuos en tratamiento de SIDA perdían la función de los riñones en proporción mucho más elevada que la población en general, sin se saber si eso era consecuencia del virus HIV o del tratamiento del SIDA.
En la semana pasada en el ''17th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI)'' la presentación de una analice realizada por el EUROSIDA descubrió que el tratamiento con antiretrovirales es el responsable por la mayor posibilidad de desarrollar enfermedades renales crónicas
La mayor causa de los problemas renales fue encontrada con la utilización del Tenofovir y, en menor escala con el Indinavir y el Atazanavir.
La revisión realizada por el EUROSIDA es el mayor estudio hasta la fecha, con un largo período de acompañamiento, y muestra claramente que las personas tratadas con el Tenofovir fueron más propensas a sufrir una declinación en la función renal.
Los investigadores realizaron un estudio de los factores de riesgo para enfermedad renal crónica al considerar una reducción persistente de la tasa de filtración glomerular (TFG) para menos de 60 mL/min/1.73m2 o la presencia de albúmina (proteína de la sangre) en la orina. TFG es una medida de como la sangre es filtrado de forma eficiente en el riñón.
Para este estudio, la confirmación de la enfermedad renal crónica fue definida como persistente (dos evaluaciones de por lo menos tres meses de intervalo) estimado TFG (TFGe) de 60 o menos, si el nivel inicial era superior a 60, o una declinación del 25%, si él empezó en 60 o abajo, utilizando la fórmula de Cockcroft-Gault.
EUROSIDA está realizando un estudio prospectivo observacional que incluye ahora más de 16.500 participantes seropositivos atendidos en 103 centros. En el estudio de la enfermedad de riñón, los investigadores analizaron datos de 6.843 participantes de la cohorte que tuvieron por lo menos tres mediciones de la creatinina sérica disponible (utilizado para TFG estimada). Fueron seguidos por una media de cerca de cuatro años, acumulando un total de 21.482 personas-años de datos.
Tres cuartos de los participantes eran hombres, más del 85% eran blancos, y la edad promedio fue de 43 años. Mirando para los factores de riesgo de la enfermedad del riñón, cerca del 23% eran co-infectados con hepatitis C, 22% presentaban presión arterial elevada, y 5% tenían diabetes.
Cerca del 90% nunca habían sido expuestos a drogas antiretrovirales. El conteo de células CD4 fue relativamente elevado, de 450 células/mm3, pero cerca de un tercio tuvieron un diagnóstico de SIDA antes.
Un total de 225 participantes del estudio (3,3%) evolucionaron para enfermedad renal crónica durante el acompañamiento, por una tasa de incidencia de 1,1 por 100 personas-años. La tasa de aumento a lo largo del tiempo, de menos del 0,5% después del primer año, para 1,5% después del segundo año, para cerca del 4,5%, después de cuatro años de follow-up.
Los investigadores entonces evaluaron la relación entre drogas antiretrovirales específicas y desarrollo de enfermedad renal. La duración de la exposición fue dividida en cuatro categorías: nunca usado, 0-1 años, 1-2 años, 2-3 años y más de tres años. Todavía no existe suficiente follow-up de datos para determinar las asociaciones con los más nuevos agentes, incluyendo Darunavir (Treatment Action Campaign), la Etravirina (Intelence), el Maraviroc (Celsentri) y Raltegravir (Isentress).
La exposición cumulativa a cuatro drogas estaba ligada a una mayor probabilidad de desarrollar enfermedad renal crónica: el Tenofovir y tres inhibidores de la proteasa, Indinavir el Atazanavir (Lopinavir / Ritonavir (Kaletra).
Las personas nunca expuestas al Tenofovir tenían una tasa de incidencia de 0,7 por 100 personas-años, mientras las personas con tres o más años de exposición tenían una tasa de incidencia de 2,4 por 100 personas-años. Considerando la exposición de la droga por sí solo, la razón de la tasa incidente (TIR) fue de 1,32, o cerca del 32% mayor. Después el ajuste para otros factores, la TIR cayó para 1,16, que se mantuvo estadísticamente significativa.
Entre los participantes del estudio que paró de tomar Tenofovir durante el acompañamiento, el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica fue cuatro veces mayor en comparación con pacientes no-expuestos durante los primeros 12 meses (IRR 4,05), pero fue semejante en los años siguientes (IRR 1,12).
Los investigadores concluyeron que el aumento de la exposición al Tenofovir fue asociado con un riesgo mayor de enfermedad renal crónica. Estos resultados son consistentes con otros estudios.
MI COMENTARIO
Considero ser el Tenofovir un excelente medicamento para tratamiento de la hepatitis B, pero al mismo tiempo considero altamente preocupante la posibilidad de perder la función renal y acabar teniendo que realizar diálisis.
Observar que después de cuatro años de utilización del Tenofovir, 4,5% de los pacientes en tratamiento continuado habían perdido sus riñones es un dado que debe ser llevado en consideración.
Puede el Tenofovir ser más barato qué los otros medicamentos, pero será qué en ése calculo de fármaco economía está incluido el costo de los exámenes a cada tres meses de la tasa de filtración glomerular (¿TFG) y de la presencia de albúmina, o solamente fue considerado el costo del medicamento?
Deberíamos, aún, considerar el costo económico y social que va costar de aquí a cuatro años tratar en clínicas de diálisis y, por el resto de la vida, los infectados con hepatitis B que por el uso del Tenofovir vengan a perder sus riñones.
Este artículo fue redactado con comentarios e interpretación personal de su autor, tomando como base la siguiente fuente:
Kirk O et al. Chronic kidney disease and exposure to ART in a large cohort with long-term follow-up: the EuroSIDA study. 17th Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, San Francisco, abstract 107LB, 2010 (Con informaciones retiradas de los comentarios realizados por Liz Highleyman (HIV and Hepatitis), presente en el congreso)
Carlos Varaldo
Grupo Optimismo


