Estimados compañeros. Aquí os dejo un varaldoartículo en el que se nos tranquiliza por la lógica aparición de anemia durante el tratamiento no viéndolo como algo negativo sino que incluso ésta puede repercutir como algo positivo al éxito de la terapia. Ésto ya lo hemos comentado en numerosas ocasiones pero por supuesto sin incurrir en niveles peligrosos y controlándola como se expone a continuación.
LA ANEMIA DURANTE EL TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS C NO ES MALA
07/02/2012
La anemia es la disminución de los glóbulos rojos de la sangre o una reducción de la hemoglobina, significando que la sangre no consigue llevar oxígeno suficiente para atender las necesidades de los tejidos del organismo.
El tratamiento de la hepatitis C utiliza interferón pegilado y ribavirina, una combinación conocida por causar anemia, siendo uno de los más desagradables efectos secundarios para el paciente debido a la falta de energía y desánimo para efectuar las tareas diarias.
Pero la anemia provocada por la ribavirina es muy diferente de la anemia tradicionalmente conocida como la falta de hierro. La anemia de la ribavirina es una anemia "hemolítica" donde los glóbulos rojos de la sangre son destruídos más rápidamente que pueden ser sustituídos por el organismo. Contra este tipo de anemia no sirve tomar suplementos de hierro, pues el único efecto que el paciente irá a conseguir es el sufrir dolores en las articulaciones, sin disminuir ésta.
También el interferón puede agravar la anemia causada por la ribavirina al suprimir la producción de células rojas en la medula ósea.
Los principales síntomas de la anemia durante el tratamiento de la hepatitis C pueden incluir:
- Falta de aire
- Fatiga
- Color pálido de la piel.
- Escalofríos
- Frecuencia cardíaca acelerada
- Depresión
- Reducción de la calidad de vida
Si no son cuidadosamente monitorizados y tratados, los pacientes con una grave anemia hemolítica podrán evolucionar a ictericia, la orina se pondrá oscura, el bazo aumentará de tamaño y, en casos más graves, podría producirse un ataque cardíaco.
La anemia que aparece durante el tratamiento de la hepatitis C puede ser fácilmente tratada, sea disminuyendo la dosis de la ribavirina o empleando la eritropoyetina, un medicamento que aumenta la hemoglobina. Con ésas dos medidas el paciente en tratamiento de la hepatitis C podrá completar la terapia.
Investigaciones ya publicadas en la literatura científica comprueban que el surgimiento de la anemia en las primeras semanas del tratamiento puede ser una buena indicación de que éste será exitoso.
Con la llegada de los inhibidores de proteasas Boceprevir y Telaprevir los casos de anemia aumentan, prácticamente se duplican, así, el acompañamiento del médico deberá ser más riguroso aún.
Afortunadamente un simple hemograma detecta la caída de hemoglobina. Por ser el hemograma un examen rutinario, barato, fácil de realizar e interpretado perfectamente por todos los médicos seguramente la anemia dejará de ser un problema en el tratamiento de la hepatitis C.
También, los últimos estudios muestran que en el tratamiento con los inhibidores de proteasas la reducción de la dosis de ribavirina no influye en la posibilidad de éxito del tratamiento. Probablemente ni siquiera la eritropoyetina será necesaria.
El avance en el conocimiento del tratamiento de la hepatitis C muestra que el manejo del paciente se vuelve a cada día mucho más fácil y seguro.
Carlos Varaldo

